Cada día se suben a la web 500 páginas de pornografía infantil

DELITOS INFORMÁTICOS:
PORNOGRAFÍA INFANTIL

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PORNOGRAFIA INFANTIL EN LA RED

Este capítulo tiene como finalidad establecer los orígenes de la pornografía infantil de una manera general, para determinar posteriormente su concepción como conducta antisocial, proporcionando su definición y diversas clasificaciones que existen en torno a la misma, para aterrizar finalmente en el estudio de la pornografía infantil en la red o en el Internet, que al menos en nuestra legislación a nivel local, es de los pocos delitos informáticos tipificados en el Código Penal del Estado de Yucatán, y que por ende su regulación se encuentra muy limitada, pues no contiene presupuestos contemplados por otras legislaciones tanto a nivel federal como extranjero.

            Es lógico que a medida que la sociedad evoluciona, se creen nuevos medios y formas de convivencia que antes se creían inimaginables. Quién pensaría que sería posible comunicarse en tiempo real con una persona que se encuentra, al otro lado del mundo, pudiendo inclusive verla o escucharla. Todos estos avances que se presentan gracias a las nuevas tecnologías, sin lugar a dudas representan una gran ayuda en el desarrollo de nuestras actividades diarias, pero de igual forma pueden conducir a que determinadas personas se sirvan de las mismas para cometer conductas ilícitas por la facilidad que se les presenta acceder a esos medios así como por la dificultad que presenta su rastreo dado el carácter impersonal y anónimo de que se puede hacer uso en la red.

            Es indudable que hablar de la pornografía infantil, presenta una gran dificultad, dado los matices que su concepción incluye, pues aún cuando su comisión es reprochada por la sociedad en general, son unos cuantos, y cada día más, quienes se encargan de mantener vigente este delito, utilizando a su favor las herramientas que los avances tecnológicos proveen, y que lejos están de entender, lo que la realización de dicha conducta implica para los menores que se ven involucrados en ella, menores que no deberían preocuparse porque predadores estuvieran en su búsqueda con el fin de ocasionarles un daño, que los dejará marcados para el resto de su vida.

2.1 Antecedentes

            Antes de proporcionar un concepto de lo que es el delito de pornografía infantil, en concreto, del delito de pornografía infantil que utiliza a los medios electrónicos como instrumento para su comisión, es necesario hablar de sus orígenes, estableciendo de esta forma las circunstancias en que se dio su creación para poder de esta forma entender el porque de su reproche penal.

La pornografía tal como la conocemos hoy en día, surgió con la aparición de la fotografía. Pocos años después de que Daguerre, con las aportaciones de NIÉPCE, presentara en 1839 ante la Academia de Ciencias francesas el daguerrotipo, ya se hacían las primeras fotografías de desnudos y las primeras fotos de parejas en el momento de la cópula carnal. La definición de pornografía no se incorpora a los tratados, diccionarios y enciclopedias hasta mediados y finales del siglo XIX. Posteriormente la aparición del cine amplió aún más la producción de la pornografía, esta vez en forma de películas. Aunque mucho antes que la fotografía y el cine, desde antiguo los medios escritos habían servido a los mismos fines como primer soporte, inicialmente por medio de la literatura.  Los primeros intentos de imprimir literatura erótico-pornográfica tienen lugar en Europa ya en el siglo XVI durante el Renacimiento, tras la aparición de la imprenta un siglo antes, y su difusión comienza a generalizarse a partir del siglo XVII. Modernamente los medios de imprenta contribuyen a la extensión de la pornografía infantil por medio de revistas y libros ilustrados. Por si fuera poco, desde finales del siglo XX el video ha conducido a darle a la pornografía una dimensión todavía muy superior en cifras de material disponible, que actualmente y a través de Internet, puede decirse que se encuentra al alcance de cualquier internauta un poco avezado y que disponga de un mínimo económico para sufragar los costes derivados de su conexión a la red.

La historia de la pornografía infantil en filme y video comienza aparentemente en Dinamarca, poco después de la despenalización total de la pornografía. La revista Rodox, de Peter y Jens Theander, produjo entonces la serie de loops pornográficos llamados Lolita, la cual consistía de un número de revistas y varios filmes de 10 minutos protagonizados por menores de edad. No se ha escrito gran cosa acerca de estas revistas y filmes, su historia es prácticamente desconocida y actualmente so objetos de culto entre los círculos de pedófilos. Según una estimación muy repetida entre historiadores, el número de revistas con circulación comercial de porno infantil que aparecieron a partir de finales de la década de los sesenta y hasta 1978, tanto en Europa como en Estados Unidos, es menor de 550. Es muy revelador que de éstas, 460 eran de niños y el resto de niñas.

El primer caso de delito contra la libertad e indemnidad sexual en Internet que se suscitó ante los tribunales ocurrió en Alemania en 1995 (caso Compuserve) cuando el director de un proveedor de servicios de Internet fue denunciado por dar acceso a mas de 282 grupos de noticias (usenet) en los que se difundían imágenes de pederastia, zoofilia, sadomasoquismo y otras perversiones pornográficas.

Ciertamente, este tipo de delincuentes ya existía en el mundo real. Pero como Internet permite que el material sea más accesible y menos controlable, los presuntos delincuentes no disponen ya de modestas colecciones de material pederasta, sadomasoquista o zoófilo, sino que amasan enormes repertorios, alimentados por los integrantes de la red internacional, como la colección que descubrió la policía británica en julio de 1997, al registrar el domicilio de Fitchie (caso Fitchie, de julio de 1997), un empleado de una editorial de libros escolares: 10,751 fotografías, 81 películas, y más de 500 páginas de historias sobre sexo almacenadas en CD’s y en el disco duro de su ordenador.

2. 2 Concepto de pornografía infantil

            Ahora bien, una vez que se estableció la forma en que se originó la pornografía, es preciso proporcionar su definición para poder de esta manera hablar de los elementos que la conforman y su tipificación como conducta ilícita.

En principio por pornografía infantil hay que entender aquel material que incorpore a un menor real en una conducta sexual explícita. Ésta constituye la definición de pornografía infantil en sentido estricto o propiamente dicha, que sin entrar en matizaciones, puede entenderse como de común aceptación o que no admite cuestionamientos sobre su carácter.

La definición de pornografía infantil, es también motivo de debate, pero en esencia consiste en la representación en texto o imágenes de menores de edad en actos o posiciones sexuales. No obstante, debido a que se trata de un asunto extremadamente controvertido y provocador, se ha considerado dentro de esta categoría tanto fotos de niños y adolescentes desnudos, así como imágenes inofensivas de menores vestidos y en situaciones ordinarias, pero que al mostrarse con otras imágenes adquieren una “connotación sexual por asociación”, es decir que se trata de imágenes susceptibles a ser sexualizadas por su contexto.

Sin embargo, dada la cantidad de legislaciones existentes no solo en nuestro país, sino a nivel internacional, resulta obvio que cada una de ellas tiene una concepción distinta, de lo que debe estar incluido en el ilícito de la pornografía infantil. Concepciones derivadas tanto de la labor legislativa, como de la realidad social en la que se desenvuelve el Estado en el que se regula.

De acuerdo a la legislación vigente en el Código Penal del Estado de Yucatán, el último párrafo del artículo 211 doscientos once es el que proporciona una definición de lo que debe entenderse por pornografía infantil, para los efectos de las conductas sancionadas en ese propio ordenamiento, ya que dispone que se entiende por pornografía infantil, la representación sexualmente explícita de imágenes de menores de dieciocho años. Cabe hacer mención que dicho dispositivo legal, fue reformado mediante Decreto número 97 publicado en el Diario Oficial del Estado de Yucatán el 23 de julio de 2008, cuya entrada en vigor fue el 22 de agosto del propio año, pues anterior a la reforma, por pornografía infantil para los efectos del Código de la materia en el Estado, se comprendía la representación sexualmente explícita de imágenes de menores de 16 dieciséis años.

            Esta reforma tuvo su razón de ser en la necesidad de adecuar la legislación existente, a la legislación federal y a los diversos instrumentos internacionales de los que el Estado Mexicano forma parte. En este sentido, y como se mencionará en un capítulo posterior, el Protocolo Facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño, relativo a la venta de niños, la prostitución infantil y la utilización de niños en la pornografía, realizado en Nueva York el 25 de mayo de 2000, forma parte de nuestro derecho interno al haber sido suscrito por nuestro país y ratificado con posterioridad. En dicho Protocolo se define a la pornografía infantil en su artículo segundo inciso c) como: toda representación, por cualquier medio, de un niño dedicado a actividades sexuales explícitas, reales o simuladas, o toda representación de las partes genitales de un niño con fines primordialmente sexuales.

2.3 Clases de pornografía infantil

A la par del concepto formal y estricto de lo que es la pornografía infantil, nos encontramos con situaciones que aún cuando no se encuentran de manera estricta definidas en nuestra legislación penal, sí se encuentran reguladas por otros ordenamientos penales en otros países. Es así como se pueden establecer diferentes clases de pornografía infantil.

Es frecuente vincular la pornografía infantil con la pedofilia, sin embargo hay que tener presente que la pedofilia o paidofilia es la tendencia o inclinación de las personas a sentir una atracción sexual primaria hacia los niños prepúberes. La  legislación  Alemana, mediante la reforma a su Código Penal en el año 2007, amplia la protección penal contra la pornografía de menores, añadiendo a la pornografía infantil (niños con edad inferior a 14 años), la pornografía juvenil (jóvenes adolescentes menores de 18 años). En tal virtud, tenemos que se habla impropiamente de pedofilia respecto de la tendencia sexual primaria que se centra sólo en los adolescentes, debiendo utilizarse la expresión efebofilia o hebefilia. Inclusive se distingue en Psiquiatría entre infantofilia o nepiofilia (atracción hacia niños lactantes o infantes), y pedofilia (atracción hacia niños en edad prepuberal).

En atención a lo antes mencionado, estimamos lógico establecer una división de esta naturaleza en cuanto a la pornografía infantil, pues se toma en cuenta la edad del menor, sujeto pasivo, como circunstancia agravante en la pena; esto, atendiendo al hecho de que no se puede considerar que un niño de 5 años o inclusive de meses de nacido, se encuentra en igualdad de circunstancias respecto a un menor de 16 o 17 años, pues es claro, que un menor de tan corta edad no puede resistir o inclusive entender de forma alguna un ataque de esta naturaleza en comparación a otro con una edad más avanzada; y si bien es cierto, que la tipificación de este delito busca proteger y salvaguardar  la indemnidad sexual de los menores de edad (menores de 18 años); no es aventurado considerar, que quienes vulneran los derechos de esos menores deban de recibir penas más severas cuando la comisión de su ilícito incluya a menores de muy corta edad. Al respecto, el legislador yucateco consideró que cuando el delito de pornografía infantil se realice con un menor de 12 años, la pena debe ser más severa, pues estableció que en dicho caso la pena se podrá aumentar hasta en una mitad más de las sanciones que correspondan (de 5 a 10 años).

Existe una tendencia de carácter internacional aún poco consolidada dirigida a asimilar o a equiparar  con la pornografía infantil con efectos penales, la pornografía infantil que no es real, es decir, aquella en la que no ha participado directa ni indirectamente un menor, se trata de la pseudopornografía infantil, es decir, una pornografía infantil que es falsa, porque se limita a representar menores, por ejemplo a través del dibujo u otra clase de animación (pornografía infantil artificial) o simulación, como puede ser empleando adultos caracterizados (pornografía infantil técnica). Por otro lado, la pornografía infantil virtual consiste en que, sin haberse utilizado directamente a menores, se emplee su imagen o voz alterada o modificada. Aquí la utilización del menor es únicamente indirecta (inexistente en la Pseudopornografía).

            En nuestra legislación estatal estas clases de pornografía no se encuentran contempladas, puesto que el Código Punitivo de la materia, únicamente hace referencia, como se mencionó en el tema anterior, a la representación sexualmente explícita de imágenes de menores de 18 años. En este tenor, no es posible tipificar una conducta de pornografía infantil en el Estado de Yucatán, cuando esta se refiera a la pseudopornografía infantil o a pornografía infantil virtual, pues tratándose de la primera el menor no es real, y en la segunda la imagen del menor sin tener un contenido sexual explícito, a través de las tecnologías utilizadas,  es alterada para crearla y colocarla en ese contexto sexual. También cabe mencionar, que dentro de nuestra legislación únicamente esta prevista la conducta típica de pornografía infantil cuando está implica imágenes y no así, cuando contempla la voz del menor.

2.4 Medios utilizados para transmitir pornografía infantil a través de internet.

            Siendo el tema central de este trabajo, la pornografía infantil en la red, es decir, el ilícito de pornografía infantil en la que se utiliza como medio al Internet para su comisión, es dable precisar cuáles son los instrumentos de que se valen estos cibercriminales para realizar su conducta delictiva.

            Antes de que se popularizara el ciberespacio, a mediados de la década de los ochenta, numerosos pornógrafos, coleccionistas y aficionados comenzaron a utilizar servicios de BBS (Bulletin Board) o tableros electrónicos con temas especializados, a los que uno podía incorporarse  marcando mediante una computadora a través de un módem y en los cuales uno podía “subir” o “bajar” (upload o download) archivos multimedia, que podían ser fotos o videos pornográficos. Entonces se requería de bastante conocimiento técnico y equipo de cómputo relativamente sofisticado para intercambiar imágenes digitales. Los primeros BBS de porno infantil aparecen, de acuerdo con algunos recuentos, en 1982. Pero poco a poco estos servicios se integraron a lo que hoy conocemos como usenet, una porción de Internet dedicada a los grupos de discusión o newsgroups y el proceso de acceder a estas imágenes se volvió más sencillo.

Actualmente se considera que los principales medios para transmitir pornografía infantil a través de la red son los siguientes:

  1. Correo electrónico (e-mail): Aplicación que permite enviar mensajes a otros usuarios de la red sobre la que está instalada.

Es innumerable la cantidad de personas alrededor del mundo que tienen una cuenta de correo electrónico, (sino es que dos o más) de las que se ofrecen en la red, hotmail, yahoo, gmail, por citar algunas; y es a través de estas cuentas de correo electrónico que los usuarios pueden intercambiar no solo mensajes, sino archivos, fotos e inclusive videos, y es por medio de este tipo de comunicaciones, que puede difundirse la elaboración o creación de pornografía infantil, es decir imágenes y videos de connotación sexual en la que intervengan menores.

  1. Canales de Chat: Sistema que permite la comunicación en tiempo real entre  dos o más usuarios de Internet. Ésta es una de las herramientas que funcionan sobre el modelo cliente/servidor, de modo que los usuarios de chat se conectan a un servidor mediante un programa cliente para establecer sus comunicaciones. Existen muchos programas para chat, siendo mIRC o MSN Messenger dos de los más populares.

De igual forma por este medio de comunicación global los usuarios pueden intercambiar cualquier tipo de información a través de estos canales, siendo posible incluso ver a través de la cámara de la computadora a la persona con la que alguien está teniendo una comunicación. Este tipo de mensajes de momento a momento facilita sin lugar a dudas el intercambio de contenidos de pornografía infantil.

  1. Chatroom (sala de charla): Lugar virtual de la red, llamado también (channel), donde la gente se reúne para charlar con otras personas que hay en la misma sala.  

Este tipo de comunicación es igualmente muy efectivo pues supone generalmente grupos creados a partir de intereses comunes, lo que implica que si la pornografía infantil es el común denominador, los usuarios de ese chatroom tendrán facilidad para estar en contacto con gente con sus mismas tendencias, lo que facilitará y favorecerá sin duda alguna el intercambio de información de este tipo.

  1. Sitio Web (webside): Es un conjunto de páginas web comunes a un dominio de Internet. Una página web consiste en un archivo basado en el lenguaje HTML y forma parte de un sitio web. En estos espacios virtuales se contiene una significativa unidad de información accesible a través de la World Wide Web, mediante un programa navegador instalado en el ordenador del usuario. Su contenido puede incluir textos, gráficos, sonidos y material multimedia interactivo.

2.5 Elementos que integran el delito de pornografía infantil en la red y las problemáticas que se presentan para su comprobación.

            Hemos visto a lo largo de este trabajo las generalidades de los delitos informáticos a manera de esbozo general, y las particularidades del delito de pornografía infantil en la red, por lo que antes de abordar las problemáticas que se presentan para su comprobación, es necesario establecer los elementos que conforman a esta conducta delictiva.

El Código Penal del Estado de Yucatán en su artículo 4º define al delito como: toda conducta humana activa u omisiva, antijurídica, típica, imputable, culpable, punible y sancionada por las leyes penales.

            Por su parte el artículo 211 del citado ordenamiento legal es el que regula el delito de pornografía infantil, mismo que en su primer párrafo, a la letra establece: Al que procure o facilite por cualquier medio que uno o más menores de dieciocho años, con o sin su consentimiento, los obligue o induzca a realizar actos de exhibicionismo corporal, lascivos o sexuales, con objeto y fin de videograbarlos, fotografiarlos o exhibirlos mediante anuncios impresos o electrónicos, con o sin el fin de obtener un lucro, se le impondrán de cinco a diez años y de cuatrocientos a quinientos días-multa.

            De la transcripción realizada anteriormente se puede deducir que en este delito  la conducta es de acción, pues la misma solo se desarrollará si el agente realiza actos positivos en su comisión, a saber; procurar, facilitar, obligar o inducir a la realización de actos pornográficos con menores. En este delito, el sujeto activo es quien realiza esos actos positivos tipificados en la ley como delito de pornografía infantil. El sujeto pasivo, en esta caso, lo es el menor de edad pues el es el titular del bien jurídico protegido.

            Aquí cabría hacer un paréntesis para hablar del bien jurídico protegido en esta conducta ilícita. Tenemos que si bien dicho injusto está tipificado dentro del título de los delitos contra la moral pública, el bien jurídico que se pone en riesgo no lo es éste, sino la integridad e indemnidad sexual del menor que se ve afectada con la realización de la conducta delictiva, pues se ve vulnerado en el libre desarrollo de su sexualidad, y se atenta contra la seguridad de que debe gozar en el ámbito sexual para poder desenvolverse en el plano social. Siendo importante recalcar, que este delito debería estar incluido en nuestra legislación, ya no en los delitos contra la moral pública, pues si bien la pornografía infantil atenta de una u otra forma contra la moral y las buenas costumbres, su verdadero sentido, es proteger la indemnidad sexual del menor, su dignidad para un adecuado desarrollo psicológico.

            A este respecto, la doctrina argentina rechaza de manera tajante que dicho delito de naturaleza sexual se encuentre ubicado dentro de los delitos contra la honestidad (anteriormente así estaba previsto en su Código Penal), ya que tanto su estricto significado como su alcance, generaban dudas en su aplicación, al atender exclusivamente aspectos morales o éticos de la persona, lo que implicaba lisa y llanamente, una arbitraria intromisión del  Estado en los planes de vida de las personas. En síntesis, la denominación integridad sexual, utilizada por el Código Penal argentino, permite identificar todas aquellas agresiones dirigidas contra la libertad, indemnidad y desarrollo de la sexualidad del sujeto pasivo en su dimensión más amplía, que se relaciona directamente con la autonomía y dignidad inmanente de la persona humana. Cualquier conducta ajena que interfiera en el ámbito del pautado desarrollo psico-biológico de la sexualidad del individuo, o desconozca el contenido de su libido ingresa en el campo de la representación penal.

            En cuanto a la tipicidad, no habría mucho que decir, pues al ser la adecuación de la conducta, al dispositivo legal establecido por el legislador en el Código, en este caso, el Penal del Estado de Yucatán, tenemos que se encontrará contenido en la hipótesis descrita en el numeral 211 párrafo primero, quien realice alguna de las conductas establecidas en dicho numeral, no bastando que se actualice únicamente una parte de lo previsto en dicho dispositivo, pues suponiendo que una persona obligue o induzca a un menor a realizar actos de exhibicionismo corporal, lascivos o sexuales, pero esto no lo realice con objeto de grabarlos, fotografiarlos o exhibirlos mediante anuncios impresos o electrónicos, en tal supuesto, ya no nos encontraríamos ante el delito de pornografía infantil, sino ante el ilícito de corrupción de menores.

            Por lo que toca a la antijuridicidad, tenemos que la conducta de pornografía infantil en la red es antijurídica pues es contraria a derecho, y no existen causas de justificación a favor de quien realiza el ilícito.

            En cuanto a la culpabilidad, tenemos que esta admite dos tipos, el dolo y la culpa. En este caso, el Código Penal del Estado de Yucatán define al dolo en su artículo 8, ya que dispone: obra culposamente quien por propia decisión, mediante actividad o inactividad, se coloca en el ámbito de  la tipicidad prevista en la figura delictiva descrita por la ley. Esto es, que sabiendo la ilicitud de su acto, (sea acción u omisión) de manera voluntaria decide adecuarse a la hipótesis. Ahora bien, por lo que toca a la culpa, el artículo 9 del mencionado Código dispone: obra culposamente quien no provee el cuidado posible y adecuado para no producir o, en su caso evitar, la lesión típica del bien jurídico.  En tal tesitura, tenemos que el delito de pornografía infantil nunca podrá realizarse por “culpa” del activo, sino únicamente obrando de manera dolosa, pues resulta ilógico pensar que alguien pudiera cometer dicho ilícito sin tener la firme intención y sabiendo perfectamente la conducta que está desplegando.

            Como último punto, y por lo que toca a la punibilidad, es decir, a la sanción prevista por el legislador en caso de que la conducta desplegada por el sujeto activo encaje en la hipótesis delictiva, tenemos que el Código Penal del Estado, señala una pena privativa de libertad que va de los 5 a 10 años, y de 400 a 500 días multa.

            Una vez entendido los elementos necesarios para la integración de este delito, es necesario abordar la problemática que su comprobación presenta. En primer lugar, la falta de regulación del Internet es lo que propicia su utilización como medio para la comisión de conductas ilícitas, pues es únicamente el propio usuario del servicio quien puede fijar los límites, a través de la llamada autorregulación, de lo que ve u obtiene en Internet. Dicha autorregulación permite que cuando el usuario detecte en alguna página contenidos ilícitos o nocivos, pueda “denunciarlas” a través de una opción en el propio portal de Internet, pero ésta es la única forma de regulación de este medio, así que mientras no exista quien considere el contenido de esa página como ilícita, esta podrá seguir circulando dentro de la red.

            En este contexto, puede comprenderse con prontitud que los problemas principales de la efectividad de la represión del tráfico de pornografía infantil en la Red no dependen exclusivamente de la tipificación de conductas en el Código Penal sino de la propia lógica de funcionamiento de Internet y de la dimensión internacional de las conductas ilícitas a sancionar penalmente.       

            Otro aspecto a considerar es que la posibilidad de introducción de mensajes o contenidos en la Red de forma masificada y difusa, constituye uno de los factores que convierten en dificultosa la persecución de la difusión de pornografía infantil en la Red, dificultad que afecta a lo probatorio y, en particular, a la identificación de los autores de las conductas de tal tráfico ilícito.

            Como último punto, y el que consideramos presenta una mayor problemática, es cuando el sujeto pasivo (el menor de edad) no está plenamente identificado, pues cuando sí lo está, basta exhibir su acta de nacimiento o practicarle el examen cronológico respectivo para determinar su edad. Pero cuando se trata de imágenes aparecidas en la red y detectadas por alguna Unidad contra la cibercriminalidad, por ejemplo, y sólo es posible visualizar dichas imágenes, no puede tenerse la certeza de que quien aparece en las mismas sea un menor de edad, pues así como en algunos casos, sobre todo cuando se trata de menores de muy corta edad si es fácil distinguir y percibir los años que tienen; tenemos que cada cuerpo es distinto por lo que habría que recurrirse a peritos especialistas que se encargaran de determinar la edad de la persona que aparece en las imágenes. Pero aún así, sería muy difícil acreditar que no se es mayor de edad cuando los videos se refieren a adolescentes, quienes están a un paso de convertirse en mayores de edad, pues el cuerpo de un menor de 17 años muchas veces puede verse como el de una persona mucho mayor, y viceversa.

2.6 Consideraciones finales

            Para concluir, presentamos algunas consideraciones finales en torno al estudio y análisis de este delito en particular.

            En primer lugar, el Código Penal del Estado de Yucatán, contempla de manera muy general el delito de pornografía infantil, y concretamente la comisión de este a través de medios electrónicos. Aún cuando su tipificación es igual a la establecida en el Código Penal Federal en su artículo 201 bis, este último ordenamiento legal contempla en sus artículo 201 bis 2, circunstancias particulares consideradas en inferior forma por el legislador yucateco, pues prevé el hecho, de que el delito de pornografía infantil se cometiere con un menor de 16 años, en cuyo caso la sanción se podrá aumentar hasta en una tercera parte  más de la sanción que dicho dispositivo establece, y hasta en una mitad más cuando el delito se realice con persona menor de 12 años, circunstancia esta última que si consideró el legislador del estado de Yucatán, al establecerlo en el artículo 212 del Código sustantivo a que se ha hecho referencia.

            Como se expuso de igual forma, dado el bien jurídico que este delito protege o tutela, no resulta ilógico pensar, que esta conducta ilícita esté contemplada dentro del catálogo de los delitos graves, pues es el propio artículo 16 de nuestra legislación penal el que lo dispuso de esta forma.

            Asimismo, un último punto que consideramos sumamente interesante, lo fue, que consultando el acervo bibliográfico, nos topamos con casos específicos de combate a la pornografía infantil en la red, entre ellos el caso de una investigación española (“Operación Asterisco”) que detectó una red de distribución de pornografía infantil con usuarios ubicados en España, Argentina y México. Dicha investigación concluyó con la detención de varias personas en los países mencionados y sin duda fue un fuerte golpe contra la delincuencia organizada.


Bolvoda Pasamar, Miguel Ángel; Pornografía infantil en la red; Editorial Ubijus; México; 2008; p. 22

Yehya, Naief; Pornografía sexo mediatizado y pánico moral; Random House Mondadori, S. A. de C. V.; México; 2004; p. 230.

Marín Peidro, Lucia; Los contenidos ilícitos y nocivos en Internet; Biblioteca Fundación Retevisión; Madrid; 2000; p. 38

Idem

Boldova Pasamar, Miguel Ángel; op. cit.; p. 28

Yehya, Naief; op. cit.; p. 230

BOLDOVA Pasamar, Miguel Ángel; op. cit.; p. 33

Ibidem; p. 34

Yehya, Naief; op. cit.; p. 240

Boldova Pasamar, Miguel Ángel; op. cit.; p.p. 38-39

Idem

Idem

Idem

Aboso, Gustavo Eduardo y Zapata María Florencia; Cibercriminalidad y Derecho Penal, La información y los sistemas informáticos como nuevo paradigma del derecho penal. Análisis doctrinario, jurisprudencia y derecho comparado sobre los denominados “delitos informáticos”; Editorial B de F, Ltda.; Uruguay; 2006; p.p. 151-152.

Morales Prats, Fermín; “El derecho penal ante la pornografía infantil en la Internet” (en) Contenidos Ilícitos y Responsabilidad de los prestadores de servicios de Internet, número 8; Navarra; Editorial Aranzadi, S. A.; 2002; p. 114.

Ibidem, p. 116

 

 

 

 

 

 

 

PENSAMIENTOS

“No importa lo cuidadoso que sea un criminal, siempre deja algo que lo delata en la escena del crimen o se lleva algo de ella.”

“Todo el que accede a una red, un sistema o un archivo deja alguna pista detrás de él”.

“La vida de un niño es como un pedazo de papel en el que cada experiencia deja una marca”.

ANTIGUO PROVERBIO CHINO